Está en concurso y la quiero comprar

Una empresa de la competencia ha caído en concurso de acreedores, y como tiene algunos activos interesantes, usted se plantea comprarla.

Competidor. La empresa tiene activos interesantes (la cartera de clientes, contratos con proveedores, maquinaria…), por lo que usted se plantea quedarse con todo el paquete y ampliar su negocio. Pues bien, sepa los efectos de la compra de empresas en concurso:

El comprador no «hereda» las deudas de la empresa en concurso (con alguna excepción que comentaremos después).

La ley da prioridad al comprador que se queda con todo el negocio o actividad en su conjunto, por delante de los que sólo quieren comprar activos o bienes sueltos.

¿Cómo empezar?

En primer lugar, infórmese del estado del concurso y de los datos del administrador concursal. Puede obtener esta información en el Registro Público Concursal. No obstante, lo mejor es que contrate a un procurador para que se persone en el procedimiento judicial y le vaya informando de todo el proceso.

Cuando tenga esos datos, contacte con el administrador concursal y manifiéstele su interés en quedarse la empresa. No se preocupe si muestra este interés: no comportará compromisos para usted, y le permitirá conocer con detalle la situación de la empresa (qué otros activos tiene, cuál es la situación de los trabajadores…).

Cuando tenga toda la información, comunique al administrador concursal el precio que está dispuesto a pagar y las condiciones de su oferta. Tenga en cuenta que, el comprador no asume las deudas de la concursada (ni siquiera las de Hacienda). No obstante, esa regla no se aplica a trabajadores y Seguridad Social:

Si hay deudas con ellos, usted sí tendrá que asumirlas, aunque puede condicionar la compra a que la parte de deuda cubierta por el FOGASA ya no pase a usted. Por tanto, asegúrese de que entre lo pagado por la concursada y lo que cubre el FOGASA todo quede liquidado (si no, téngalo en cuenta para ajustar su oferta).

Si no quiere asumir los contratos de trabajo, condicione su oferta a su extinción (pero tenga en cuenta que se dará prioridad a las ofertas que garanticen los puestos de trabajo).

Si su oferta es aceptada por el administrador concursal, éste preparará un informe de liquidación proponiendo al juez que autorice la venta. Si hay otros posibles interesados en la compra global, se celebrará una subasta para vender al mejor postor.

Asimismo, si se le adjudica la empresa concursada también deberá asumir los contratos en los que ésta participe y que sean necesarios para realizar la actividad (como el alquiler del local), sin necesidad de que la otra parte del contrato lo autorice.

Por otro lado, se le cederán las licencias administrativas necesarias para desarrollar la actividad. No obstante, no asumirá las deudas anteriores a la compra –salvo las laborales indicadas más arriba–, y podrá integrar los nuevos activos en su actividad sin miedo a posteriores reclamaciones.

Si estás interesado en este asunto, consúltanos en nuestra asesoría de Cintas & Barberá de Chiclana.