Gastos después del cese

Usted estuvo desarrollando una actividad económica durante unos años, y aho­ra, después de haberla finalizado, aún incurre en algunos gastos adicionales. ¿Pue­de deducírselos en su IRPF?.

En ocasiones, cesar en una actividad económica no sig­­­nifica que ya no deban abonarse más gastos re­la­­cionados con ella. Es habitual, por ejemplo, que un aparejador continúe pagando las primas co­rres­pondientes a un se­guro de responsabilidad ci­vil para cubrir las obli­gaciones derivadas de po­si­bles defectos en las obras que realizó en el pasado. En otros casos, pue­den existir litigios con antiguos so­cios o clientes, que continúan generando gastos aun des­pués del cese de la actividad. ¿Permite la Ad­­mi­nis­tra­ción que estas partidas se deduzcan en el IRPF?

En una reciente consulta, Hacienda ha aceptado que estos gastos se imputen en el IRPF de la per­so­na afectada, con independencia de que la ac­ti­vi­dad ya no se desarrolle y que se haya dado de baja en el IAE.

El caso concreto planteado en la consulta es el de un contribuyente que, a través de una comunidad de bienes, desarrolló una actividad de asesoría jun­­to con otra persona. Tras el cese de la actividad, en­­tabló un litigio con su antiguo socio por existir dis­­crepancias en el reparto de los bienes y de­re­chos de la comunidad, incurriendo en gastos de pro­­curador y abogado.

Hacienda acepta que estos gastos se imputen en el IRPF del afectado en el año en que se producen, co­mo rendimientos negativos de la ac­tividad eco­nó­mi­ca (al no haber ingresos), y fun­da­men­ta su pos­tu­­ra con los siguientes ra­zo­na­mien­tos:

El litigio deriva de las discrepancias sobre el reparto de los bie­nes y derechos de la comunidad de bienes. Exis­te, por lo tanto, una relación directa entre es­te pleito y la actividad económica anterior, ya que era la mencionada comunidad la que la de­sa­­rro­lla­ba.

Estos bienes y de­re­chos «litigiosos» estaban directamente re­la­cio­na­dos con la actividad de asesoría, lo que jus­ti­fi­ca la deducción fiscal de los gastos del pleito.

No siempre Hacienda interpreta las normas en con­tra de los intereses económicos del con­tri­bu­yen­te. En este supuesto ha interpretado el caso de una manera lógica, y no se ha refugiado en po­si­bles interpretaciones formalistas. No ha con­tes­ta­do, por ejemplo, que «como no existe alta del Im­pues­­to sobre Actividades Económicas, no procede im­putarse unos gastos de una actividad que no ge­ne­ra ingresos».

La deducción de estos gastos es razonable, ya que es­­tán directamente relacionados con una ac­ti­vi­dad que supuso unos ingresos en el pasado, in­gre­sos que se integraron en el IRPF del consultante y pa­garon su cuota correspondiente.

Si estás interesado en este asunto, consúltanos en nuestra asesoria Cintas & Barberá de Chiclana.