Necesita reducir algunas jornadas

Un colega suyo no atraviesa un buen momento, y le ha dicho que, para no despedir a nadie, le iría bien reducir la jornada de algunos trabajadores. ¿Qué alternativas tiene? ¿Qué debe conocer?

Si la empresa considera que, aplicando temporalmente una reducción de jornada, podrá superar sus dificultades, puede tramitar un ERE temporal (ERTE) de reducción de jornada. Para ello, deberá acreditar causas económicas, técnicas, organizativas o de producción, y seguir un procedimiento específico (abrir un período de consultas con los representantes de los trabajadores, facilitarles determinada documentación…).

Si aplica esta medida: La reducción de jornada deberá ser de entre un 10% y un 70%. Es decir, una jornada previa de 40 horas semanales se convertirá durante el ERTE en una jornada de entre 12 y 36 horas. De este modo, la empresa se ahorrará el salario de la parte de jornada no trabajada.

Respecto a las cotizaciones, deberá seguir cotizando por las mismas bases que hasta ahora, por lo que no obtendrá ahorros. Sólo podrá reducirlas –en la proporción correspondiente– respecto a los trabajadores que no accedan a la prestación por desempleo por la parte de jornada no trabajada.

La ley no fija un plazo máximo o mínimo de duración de la reducción. Dicho plazo debe ser el necesario para superar las dificultades.

La ventaja para los trabajadores es que, por la parte de jornada reducida, podrán acceder a la prestación por desempleo. Ello puede ser un argumento para negociar con los afectados durante el período de consultas, de modo que sepan que la reducción temporal de sus jornadas siempre será más favorable que un despido objetivo (medida definitiva).

Si la situación de la empresa no es tan grave y no puede acreditar causas económicas, técnicas, organizativas o de producción, puede plantear a los trabajadores una conversión de su contrato a tiempo completo en uno a tiempo parcial:

Esta medida es voluntaria para el empleado.  La ley indica expresamente que la conversión de un contrato a tiempo completo en uno a tiempo parcial –y viceversa– tendrá siempre carácter voluntario para el trabajador, y no se podrá imponer de forma unilateral o como consecuencia de una modificación sustancial de las condiciones de trabajo.

Así pues, su amigo no podrá coaccionar a los trabajadores para que acepten la reducción ni podrá sancionarlos si no aceptan. Eso sí, podrá persuadirlos a cambio de alguna contraprestación (más vacaciones, posibilidad de hacer teletrabajo algunos días…).

Si quiere reducir la jornada porque no tiene suficiente trabajo para un trabajador, pero en cambio tiene trabajo en otras funciones dentro de su grupo profesional, puede hacer uso de la movilidad funcional y asignarle esas otras tareas durante el tiempo sobrante.

Otra posibilidad es plantear una reducción de jornada por guarda legal a los empleados con hijos menores de 12 años.  En todo caso, esta opción es voluntaria para los afectados. Además, éstos pasarán a estar «blindados» ante un eventual despido (si las causas objetivas o disciplinarias no quedan acreditadas, su despido será nulo).