Otra forma de tener actividad económica

Usted es propietario de varios inmuebles alquilados, y tiene entendido que, si contrata a una persona a jornada completa para gestionar la actividad, se considerará que dichos inmuebles están afectos a una actividad económica. Y si los rendimientos que percibe por dicha actividad constituyen su principal fuente de renta, disfrutará de los beneficios fiscales aplicables a la empresa familiar:

Si tributa por Impuesto sobre el Patrimonio, podrá declarar dichos inmuebles como exentos.

Al transmitirlos por donación o herencia, los perceptores disfrutarán de una reducción de entre el 95% y el 99% en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.

Además, el transmitente no deberá computar ninguna ganancia patrimonial en su IRPF.

No obstante, aunque contratar a un trabajador a jornada completa es necesario, puede no ser suficiente. Hacienda, además, exige que el número de inmuebles y el trabajo que generan justifique la necesidad de la contratación. Por tanto, puede ocurrir que, después de hacer frente al coste del empleado, Hacienda impida aplicar los beneficios de empresa familiar (porque, por ejemplo, se alquilan sólo dos o tres viviendas y Hacienda considera que ese número tan bajo no justifica la existencia de una actividad económica).

Pues bien, si sus inmuebles son viviendas, dispone de otra alternativa menos costosa y más segura para garantizar que están afectos a una actividad económica y que su transmisión a los hijos disfrutará de los incentivos indicados: alquilar los inmuebles de forma temporal y con servicios hoteleros. Según las propia Hacienda, estos alquileres tienen el carácter de actividad económica (en concreto, la clasifica en el epígrafe 685 del IAE: «Alojamientos turísticos extrahoteleros»), independientemente de los trabajadores contratados.

A estos efectos, es preciso que alquile las viviendas de forma temporal (por ejemplo, a turistas) y se obligue a prestar servicios complementarios propios de un hotel al arrendatario:

  • Tienen tal consideración los servicios de restaurante, la limpieza del inmueble y el lavado de ropa de cama y baño periódicos, o la puesta a disposición de otros servicios como lavandería, custodia de maletas, prensa, etc.
  • No tienen tal consideración los servicios de limpieza del apartamento y de cambio de ropa prestados a la entrada y a la salida de cada período de alquiler.

En estos casos, a diferencia del alquiler «normal», para disfrutar de los beneficios de empresa familiar, será suficiente con que sea usted mismo el que se encargue de prestar los servicios, o que contrate a un trabajador sólo unas horas en lugar de hacerlo a jornada completa. Si, por ejemplo, una empresa externa de limpieza o de catering presta los servicios indicados, no tendrá derecho a los incentivos.

En todo caso, deberá repercutir un IVA del 10% por los alquileres. No obstante, podrá deducirse el IVA que soporte por la actividad (por reparaciones, por consumos, o incluso por la propia adquisición de la vivienda alquilada).

Si estás interesado en este asunto, consúltanos en nuestra asesoría Cintas & Barberá de Chiclana.